Quino

jueves, 2 de junio de 2011

La campaña silenciosa y la inacción de los poderes

Los ciudadanos seguimos de enhorabuena, el movimiento surgido hace unas semanas y que pretende hacer llegar a nuestra vida una sociedad y unos poderes libres y justos para todos continúa en marcha. Su presencia es palpable en estos momentos más por internet que por la expresión de su indignación en las calles, en las que sigue y a las que sin duda habrá que volver. Los ciudadanos tenemos en este movimiento la herramienta democrática para terminar de una vez con las clases privilegiadas y la explotación de la clase media trabajadora, por mucho que la derecha mediática pretenda deslegitimizar a los manifestantes aludiendo por ejemplo que no son más que "indignaditos malolientes", como ha declarado el siempre respetuoso Jimenez Losantos. Es muy triste, metidos de lleno en el S.XXI, tener que volver a hablar de lucha de clases, y más en una España tan recientemente democrática y que tanto llegó a crecer en la década de los ochenta.



Asamblea realizada en la acampada de la Puerta del Sol.


Mientras tanto el Partido Socialista, gran perdedor de las elecciones, se sigue agarrando a la crisis económica, argumento único con que pretende justificar las desigualdades con que ha masacrado a la población desde hace años, para entender la debacle sufrida. El gobierno continúa esperando a que los problemas económicos se solucionen por sí mismos. Realiza los recortes pero no promociona el desarrollo ni las vías de desarrollo necesarias para el crecimiento del país. Esta inacción, típico hacer de sistemas que dejan que la economía se autorregule sin que nada ni nadie actúe sobre ella, trae como consecuencia que los empresarios se queden con los beneficios en épocas de bonanza, gracias al trabajo y especialización de unos trabajadores mal pagados, y que las pérdidas, en el momento en que la avaricia ya lo ha exprimido todo, las tengamos que pagar entre todos. La solución a esta injusticia, a este dominio de unos pocos frente a la esclavitud del resto, y con la que se pretenden aplacar los ánimos de la población, es cambiando a Zapatero por Rubalcaba y continuar ignorando las peticiones de las acampadas y la aclamación popular.

Por otro lado el Partido Popular, el nuevo garante de los derechos y el bienestar de los ciudadanos, aparece ahora con la propuesta de realizar un plan de austeridad con medidas concretas, como fijar un máximo de 10 consejerías o racionalizar el uso de coches oficiales y teléfonos móviles. Como ya comenté en anteriores entradas el Partido Popular ya gobierna desde hace lustros en diferentes autonomías y municipios, con lo que las preguntas que cabe hacerse son: ¿Por qué sacan estas medidas ahora, que la crisis lleva asentada más de tres años, y no las pusieron antes en práctica allí donde tienen la capacidad de cambiar las cosas? y ¿Cómo piensa Mariano Rajoy reducir costes sin reducir el gasto social? Ante esta cuestión el líder del partido calla.

Los expertos aseguran que Zapatero sólo ha sido una víctima de la situación mundial y que ha hecho la política de recortes que desde el resto de Europa y el FMI le fueron dictando para evitar una recesión mayor y un rescate de nuestra economía, hecho este último que al parecer hubiese sido mucho peor. Los expertos aseguran que Rajoy hubiese realizado los mismos recortes, o más, y que su política, si lega a La Moncloa, será una continuidad de la del Parido Socialista. Viendo el panorama descrito sólo puedo reafirmarme en que tanto uno como otro son el mismo problema, el mismo títere en manos del capricho ambicioso de cuantos cotizan en bolsa, auténticos mandatarios del mundo.


Bolsa de Madrid

Los ciudadanos debemos darnos cuenta de que tenemos la capacidad de cambiar un sistema inoperante que nos tiene abandonados y que para ello debemos estar unidos, debemos reivindicar nuestra dignidad y castigar a políticos y empresarios donde más les duele, tocándoles el bolsillo, quitándoles el poder, recuperando una calidad de vida que nos han ido arrebatando poco a poco para llenarse el ego y el colchón de billetes.

A estos sinvergüenzas podemos pararles los pies, ¡Ya!

3 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo: la política económica seguirá siendo la NO actuación sobre las reglas de mercado. La crisis global, muy acusada en España, siempre creí que fue fomentada por todos los gobiernos. Aznar la fomentó por efecto (dando rienda suelta a la especulación y al vivalavirgen de la oferta y la demanada sin intervención sensata alguna), y Zapatero por defecto (por negligente, no hacer absolutamente nada, excepto mentir respecto al estado de las cosas).

    Me tomo la libertad de recomendar al personal una lectura corta, interesante y muy bien explicada, que seguro, algunos ya conoceréis: "El manifiesto de los economistas aterrados", escrito por un grupo de economistas franceses más honestos que la media de sus colegas de oficio que se vendieron a Wall Street. Un saludo.

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  2. Gracias Predicador, no lo conocía. Y gracias a tí también Ciudadano por otra buena entrada ¿Os suena el Club Bilderberg?...
    Parece una lucha titánica la que ha de librarse en contra de este capitalismo depredador armado hasta los dientes (mercados, medios de comunicación, políticos). Pero no se nos debe olvidar ni un sólo día que somos dueños de cada euro que tenemos en el bolsillo (de éso y de el voto/no voto cada cuatro años)y que ambas cosas junto con la unión ciudadana responsable son lo que temen de nosotros porque somos su "razón de vivir". Y debemos ser todo lo certeros que podamos a la hora de gastarlo si no queda más remedio: en qué y a quién se lo damos. Las alternativas parecen similares pero merece la pena reflexionar. Quejarse, sirve. Elegir, sirve. Manifestarse, sirve. Decir NO, sirve.
    Aunque lo parezcan no son todopoderosos.

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  3. Como os habreis dado cuento, lo mio no es escribir, pero si leer y rezonar, y creo que el Ciudadano tiene muchísima razón y que solo la unión de los trabajadores a la hora del voto, de las compras (Alemania?....) puede hacer que nuestros "queridos" políticos se den cuenta de por donde van los tiros.

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