Quino

jueves, 26 de mayo de 2011

La hora de salvar el tipo

Pasados unos pocos días desde que se celebrasen las elecciones los políticos vuelven a su senda. Atrás quedan las preocupaciones de los ciudadanos, las promesas, la cercanía y las chaquetas sociales. Después de haberse dejado tocar, de haberse rebajado a la altura de los ciudadanos, de regalarles los oídos con mentiras de embaucador, regresan a las corbatas, a los coches oficiales, a no responder a las preguntas de los periodistas, a la lejanía con que les conocemos y de la que son parte, por mucho que muchos se dejen engañar los quince días anteriores a cualquier comicio. 



Los líderes del PP y de PSOE dándose un baño de masas tras olvidar la corbata en casa.

Apenas una horas después de que se conociesen los resultados se dio el pistoletazo de salida para la gran carrera por la permanencia. Los políticos al fin en su salsa. Pactos, acuerdos e hipocresía campando por los despachos y los pasillos de los congresos de municipios y autonomías. Líderes e ideales enfrentados hace apenas unos días se olvidan y se venden como si nunca hubiese sucedido, memoria caduca de unos medios y una sociedad en que todo vale. Lo mismo pacta la izquierda con el centro o con la derecha que la derecha con el centro o con la izquierda. Nacionalistas, independentistas e incluso repudiados son tomados en cuenta siempre que permita mantener el puesto con la excusa de que aun no se han podido aplicar todas las medidas propuestas, y encima vendiéndoselo al público como que en el fondo se defienden posturas que no se encuentran tan distanciadas. ¿Y no es para indignarse? ¿No es para salir a la calle y movilizarse contra el concepto de político, de aprovechado, de mentiroso, de sinvergüenza?

Mientras el movimiento 15-M, entusiasta abanderado de los derechos de los ciudadanos, por los ciudadanos, parece que ha quedado en espera, puliendo, dicen, todas las ideas y propósitos obtenidos durante la semana pasada. La luz generada por las protestas parece que se quiera diluir, o al menos eso desea la clase dirigente, reacia a que nada cambie, a que sus privilegios puedan verse mermados en modo alguno. Sin embargo somos muchos los que pensamos que la semilla se ha plantado y que si ahora se alimenta bien terminará por germinar, pero que si se olvida y se arranca de la fuerza del colectivo,  volviendo cada uno a su mediocre consumismo, la posibilidad de dejar de ser esclavos se marchitará como se marchitan las flores en otoño, lentamente, desapareciendo por sí sola. Lástima que este llamamiento no haya sido organizado ni apoyado siquiera por los sindicatos, teórica fuerza obrera al servicio del trabajador. En España ni esa defensión nos queda.



Los líderes políticos, reajustada la corbata, pasándose la responsabilidad sin aportar soluciones justas para la ciudadanía.


A estos sinvergüenzas podemos pararles los pies ¡Ya!


5 comentarios:

  1. Como decíamos ayer, lástima de pais, ¿donde está el pueblo, ese que, según dicen, es sabio? en la Comunidad Valenciana mayoría absoluta .... Camps, Ripoll, Fabra ..... yo quiero un trajeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!!!!!

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  2. Ciertamente es muy llamativa la cualidad masoca de la Comunidad Valenciana (yo diría que muy parecida en tragaderas a la andaluza). A ojos de un observador externo, pareciera que hay dos explicaciones plausibles:
    1. masoquismo puro y duro.
    2. una conciencia desarrollada del hoy por tí y mañana por mí.

    Pero como no me considero un gran conocedor de la realidad levantina, agradecería que alguien solicito me ilustrara, con mi previo agradecimiento.

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  3. Siempre me ha parecido indignante cuánto se bajan los pantalones los políticos para agacharse delante de aquellos que han ganado y poder coger un trozo del ansiado pastel.

    Un ejemplo: en mi pueblo (con mas de 20.000 habitantes) en los anteriores comicios salió elegido alcalde un chico joven de Nafarroa Bai y fue el primero que se acercó por fin a la juventud del pueblo para oir sus reclamos, sus deseos e intentar conciliarlos con su gobierno. Este joven gobernaba con el apoyo de los socialistas y duró nada mas y nada menos que 3 MESES!! ¿La razón? los socialistas se cansaron de apoyarle, apoyaron a UPN (derecha castiza navarra) e hicieron una mocion de censura al alcalde, pasando a gobernar UPN con el PSOE apoyandole. Desde entonces luchamos contra nuestro alcalde, el cual suprime cualquier cosa que se organice desde el pubelo (concurso de cortos, cena de mujeres en fiestas, cierra a la fuerza locales juveniles, prohibe cualquier cosa que no provenga de su ayuntamiento, manda a los Patrol de la guardia civil para que entren en masa cada vez que protestamos por algo) pero eso no se ve en la tele, y si sacan algo siempre dicen que somos "kale borroka" cuando en realidad estamos protestando por nuestros derechos como en SOL, pero allá se politiza todo, no se puede protestar.

    A lo que voy es que yo si fuese votante del PSOE o de UPN me sentiria indignado al ver que los partidos mas rivalizados se juntan cuando quieren, se venden como prostitutas cuando les conviene.....por eso no creo en la política, son todos iguales sean rojos o azules, desde ese momento perdí la confianza en cualquier político y su demagogia.

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  4. Al Libre pensador.
    Se entiende tu desconfianza sobre los políticos pero no comparto que todos son iguales ,es la definición más fácil y rápida , meter a todos en el mismo saco. Afortunadamente también los hay honrados y trabajadores . Somos nosotros quien los hemos elegido , es lo que tenemos a disposición . Hace falta leyes que los controlen y el que no cumpla , fuera y sea juzgado.
    Yo también estoy harta de la baja calidad en la clase política , de muchos medios de comunicación ... Entre todos deberíamos mejorarlo.

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  5. A Luz Vila.

    Seguramente tienes razón y no todos los políticos son iguales, pero me resulta difícil creerlo y más aún confiar en ellos cuando, por ejemplo, en estas elecciones han concurrido en las urnas políticos en plenos procesos judiciales. ¿Cuándo se ha visto eso? ¿A quiénes tenemos la honra de estar votando? Antes los llamábamos "ladrones" por lo que se sabía pero no se decía, ahora ya son los jueces quienes se lo dicen, y aun así siguen "representándonos".

    Vuelvo a decir que no todos serán iguales, pero por mi parte, dejan mucho que desear y la confianza que tengo en ellos roza el suelo.

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