La noticia que aun hemos de mojar bien estos días en el café de la mañana para podérnosla tragar de a poquitos, es la de la inclusión de diferentes imputados en las listas presentadas por los partidos políticos a las próximas elecciones municipales y autonómicas. El problema con el que ahora se entretienen nuestros pre-campaña-candidatos es el de quién tiene el menor número de imputados o el mayor derecho a presentarlos. Tanto el Partido Popular como el Partido Socialista, y en mucha menor medida otros partidos, llevarán una serie de supuestos delincuentes relacionados con la corrupción, tráfico de influencias, prevaricación urbanística y otra serie de lindezas judiciales que la mayoría sólo conocemos gracias a ellos y a la televisión.
Estudiando el hecho encuentro dos cuestiones que me hacen recapacitar unos instantes. Por una parte cómo ambos partidos han conseguido que los ciudadanos no pensemos en la descarada desfachatez con que se nos ha presentado el suceso, que no nos demos cuenta de que no debemos permitir que se rían de nosotros en nuestra cara y que sin embargo terminemos defendiéndolos, enfrentándonos entre nosotros sobre quién tiene más razones para presentar a sus corruptos. Por otra me sorprende la poca relevancia que a este tema se le ha dado en los medios de comunicación, de los que casi cabe pensar que lo hayan silenciado.
Si lo pensamos detenidamente... ¡Son maravillosos! ¡Unos auténticos artistas de la desviación de la atención! Han logrado que la opinión pública no se plantee que en verdad, justicia, ética y moral la cuestión de fondo es que no debe presentarse ninguno. ¿Alguien en su sano juicio pondría a cuidar de una joyería a un ladrón, dejaría en manos de un alcohólico una licorería o pediría al lobo que se quedase al cuidado de las ovejas? ¿Por qué entonces se deja el poder en manos del corrupto del que como mínimo se sospecha que ya lo ha utilizado suciamente en su propio beneficio? No basta con que los políticos sean honestos, también tienen que parecerlo, y cuando la evidencia de las imputaciones, los juicios y las presunciones vuela sobre ellos como vuelan las moscas alrededor de la basura, deberían apartarse de la vida pública y ya no digamos que como criaturas con moral, dimitir y asumir su responsabilidad, y si procede, su condena.
A estos sinvergüenzas hay que pararles los pies ¡ya!
Cajas con las 80.000 firmas que las plataformas ciudadanas Avaaz y Actuable lograron reunir en contra de que se incluyan políticos imputados por delitos relacionados con la corrupción en las listas electorales.

Todo esto pasa porque la gente carece de ideología. "Ya no hay izquierda ni derecha, sólo hace falta... que lo hagan bien". Y se quedan tan anchos. ¿Qué significa hacerlo bien? Para ir de mi pueblo al de al lado, ¿convierto la carretera en autovía, o hago un carril bici?Ambas opciones me permiten llegar antes a mi pueblo. Lo que pasa es que hoy la gente es del PP, o del PSOE, como el que es del Barça o el Espanyol: pase lo que pase. Manque pierdan. Ya lo expresó certeramente José María Aznar: "Este partido lo vamos a ganar", y el "partido" era entrar en la Guerra de Iraq.
ResponderEliminarLa gente dice: "El que ha robado es de mi partido... así que tenemos que defendernos de las acusaciones del otro partido". En vez de decir: "El que ME ha robado es de mi partido... así que tenemos que defendernos de él y echarlo a la calle". Sin duda es mucho más cómodo encogerse de hombros, insultar a los del equipo contrario y no hacer nada.
ResponderEliminarCapi Broco:
ResponderEliminarNo hay duda, una autovía, se trinca más por los "sobre-cogedores" políticos, no llegan antes al pueblo pero el coste del viaje es mucho más lucrativo.
A ver si ganan los míos...para saber quienes son.
No nombres al bigotes:ése contamina el blog y puede ser muy perjudicial para la salud; en cualquier momento nos hace una FAESna. ¡Vaya pájaro, salva patrias desde la impunidad! SALUD
Hay que ser sociópata y mentecato para rajar del otro cuando sus mismos defectos los tiene uno hasta la médula. Hay que tener cara, poca memoria y carecer de vergüenza torera. En vez de tanta abstención y tanta tontería deberíamos votar en blanco masívamente para que les resulte por lo menos evidente que todo el mundo opina que no sirven ni para estar escondidos, y que se renueven ya y den al país algo auténtico y de verdad. Aunque lo mismo es para nada, porque estos con tal de sacar dinero y poder encajan elegantemente que se acuerden del padre, del hijo, y del Espíritu Santo.
ResponderEliminarCuando veo las listas electorales de mi pueblo llenas de analfabetos y oportunistas que nunca dieron palo al agua, y que se presentan para chupar de los demás, así por la cara, caben dos cosas: indignarse y seguir pagándoles por nada, o mandarles a todos a tomar por c**o.
Sinceramente genial, Ciudadano. Suscribo lo dicho y animo al lector a lo propuesto por el Predicador: voto en blanco y en toda la boca. Lo de este país no tiene nombre. Bueno, sí: picaresca, avaricia, jeta... ¡Cuánto tenemos que aprender de Islandia!. Sí, sí, lo sé, aunque no aten los perros con longaniza.
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